Devlog · Episodio 24
Las siete Casas eran el mismo muñeco
El equipo, el escudo y las alas ahora muestran la Casa de quien los usa. Cuento cómo separé siete visuales que antes eran uno solo.

Durante mucho tiempo, las siete Casas eran el mismo muñeco con colores distintos. Se veía en la foto: cambiaba la ropa, no la figura. Para un juego que gira en torno a las Casas, eso era un problema serio.
Una silueta para cada Casa
La silueta es lo primero que capta el ojo. Antes del color, antes del detalle, reconocemos una forma. Por eso empecé por el contorno y solo después cuidé el acabado. Si el contorno no funciona, el resto no lo salva.
Rehice arma, armadura, escudo y alas para que cada Casa tenga su propia silueta. Una se reconoce de lejos por el escudo, otra por el hombro, otra por las alas. La idea es que mires a alguien en la plaza y sepas de qué Casa es sin leer el nombre.

El equipo crece contigo
Esto cambia la manera de jugar. Subir de rango deja de ser solo un número en la esquina de la pantalla y pasa a ser algo que ves en el espejo. Cuando un amigo aparece con la pieza nueva, lo notas antes de que hable.
El equipo también evoluciona con el nivel. Quien sube de rango ve cambiar la pieza, lo que da una razón visual para seguir. La imagen de arriba muestra tres rangos, del comienzo a la cima, para que compares la evolución de cada Casa.


Mirando de cerca
En los rangos altos, el detalle aparece. Se ve el dibujo del metal, el brillo y la forma de la pieza. Aquí fue donde más tiempo gasté, porque de lejos todo parece igual y es de cerca cuando la Casa muestra quién es.

El mismo mundo
Al final, la prueba es simple: pongo las siete lado a lado y me pregunto si se puede decir quién es quién. Cuando se puede, y aun así parecen hermanas, me detengo.
Lo difícil fue mantener las siete distintas sin perder el aire de mundo único. Fui comparando lado a lado hasta que todas fueran reconocibles y siguieran pareciendo del mismo lugar.