Devlog · Episodio 25
Mi hacha parpadeaba y mi bastón no bajaba
Los muñecos ahora se mueven según el arma que llevan en la mano. Cuento qué se rompió hasta llegar ahí.

Cada arma tiene su manera
Un arma no es solo un objeto en la mano. El hacha tiene peso, y todo el cuerpo se inclina para cargarla. El bastón se apoya, casi como un bastón de caminar. El libro se sostiene junto al pecho, con cuidado. Quería que miraras al personaje de lejos y supieras lo que lleva solo por su manera de caminar.

Cuando todos se movían igual
Al principio era así: todos se movían de la misma manera. Parecía un maniquí de vitrina con un accesorio pegado a la mano. El hacha y el bastón caminaban idénticos, y eso rompía la ilusión al instante.
Peor aún, los errores eran feos de ver. El hacha parpadeaba entre una pose y otra, como si no supiera cuál elegir. El bastón no bajaba cuando el personaje se detenía, se quedaba allá arriba, flotando. Y una mano atravesaba el escudo, como si fuera de humo.

Arma por arma, hasta que quedara bien
No arreglé todo de una vez. Lo arreglé arma por arma. Para cada una, revisaba tres momentos: quieto, caminando y corriendo. Si cualquiera de los tres se veía raro, volvía y ajustaba de nuevo.
La guadaña es un buen ejemplo. Es larga, curva, y se ve rara si la mano la sujeta en el lugar equivocado. Hizo falta acertar el agarre y el balanceo del brazo para que pareciera la herramienta de alguien que sabe usarla.

Cómo queda al jugar
Hoy el escudo se mantiene firme en el brazo mientras corres, y la espada va al costado del cuerpo sin atravesar nada. Parece un detalle pequeño, pero es el tipo de cosa que solo notas cuando está mal. Cuando está bien, simplemente juegas.
