Devlog · Episodio 2
El combate de las siete Casas
Cada Casa tiene su manera de pelear. Muestro las habilidades, el aviso en el suelo antes del golpe y el número de daño que cuenta lo que pasó.

Semanas solo de combate
Pasé semanas solo en el combate. Parece exagerado, pero una pelea mala arruina todo lo demás. Si pegar no se siente bien, el mundo más bonito del planeta no sostiene a nadie.
El defecto que trababa al caballero
El peor problema era aburrido de explicar y horrible de sentir. Cuando usabas una habilidad, el caballero se quedaba quieto en su sitio después del golpe. Solo un instante, pero suficiente para romper el ritmo de la pelea.
Apretabas la tecla, hacías el golpe y después quedabas atrapado, viendo cómo el jefe se acercaba. Lo corregí hasta que el personaje saliera del golpe ya listo para el siguiente paso.
Parece poco, pero la diferencia es enorme. Un golpe que termina y te deja libre da confianza. Uno que te traba da miedo de apretar la tecla. Y el miedo de apretar la tecla es el fin de cualquier pelea divertida.

Siete Casas, siete formas de pelear
Cada una de las siete Casas pelea a partir de una idea distinta. El árbol de habilidades te hace sentirlo desde las primeras elecciones, sin necesidad de leer texto.
Quien elige la Casa que pelea de cerca siente peso en cada golpe. Quien elige una que pelea de lejos siente espacio. No es solo un daño distinto: cambia la forma de moverte y de decidir.

Perder tiene que ser culpa tuya
Los ataques más fuertes avisan en el suelo antes de caer. Quise que, al perder, pensaras: me equivoqué de momento para salir. Y nunca: no había forma de saberlo.
La mancha naranja en el suelo muestra el área exacta. Hay tiempo para leer, decidir y salir. Si te quedaste adentro, fue decisión tuya.

Los números cuentan lo que pasó
El número de daño también habla. Un golpe normal aparece de una forma, un golpe fuerte de otra, y el color dice el elemento. Miras la pantalla y entiendes lo que acaba de pasar.

Todavía falta ajustar mucho. Pero la pelea ya se lee en la pantalla, y eso era lo que más quería.